La Antártida es el último continente del planeta Tierra en ser descubierto, y el último en ser poblado por el Homo sapiens. Una de las teorías sobre el descubrimiento de este continente habla del explorador español Gabriel de Castilla, que en 1603 anota en su cuaderno de bitácora el avistamiento de estas tierras.  

Durante los siglos XVIII y XIX los ‘foqueros’, cazadores de focas, realizaban viajes puntuales en momentos cálidos del año para poder cazar a estos animales y aprovechar su carne y su piel. Pero con el trepidante siglo XX comienza la carrera por establecer el primer asentamiento humano: En 1900, el Reino Unido volvió a enviar una expedición a la Antártida, bajo el mando del capitán Robert Falcon Scott. La expedición fue popularmente conocida por el nombre de su navío, el Discovery. El el 31 de diciembre de 1902 Scott, Ernest Shackleton y el doctor Edward Adrian Wilson alcanzaron la latitud 82º17', la más meridional a la que ningún ser humano había llegado jamás. 

Fue el precursor de una de las más apasionantes competiciones de la historia contemporánea, la protagonizada por la expedicion noruega capitaneada por Roald Amundsen, quién pensó en utilizar la fuerza motriz de perros groenlandeses, y la británica, de la mano del propio Scott, quien se sirvió de ponis y la fuerza de los hombres de su equipo.  

Roald Amundsen alcanzó el Polo Sur el 14 de diciembre de 1911; Scott lo hizo el 17-18 de enero de 1912. Mientras los noruegos no tuvieron mayores complicaciones, la pésima planificación, junto a la mala suerte, hizo que los cinco británicos que habían alcanzado el polo murieran en la travesía de regreso. 

Bases antárticas de España 

España tiene actualmente dos bases antárticas estivales enclavadas en las Islas Shetland del Sur, que se utilizan solamente en los meses de verano. Diferentes equipos españoles utilizan estas bases para realizar numerosos estudios científicos, tanto biológicos, como geológicos, climatológicos.  La base Gabriel de Castilla también es de uso para la investigación militar.  

 
La primera base española que se abrió, en enero de 1988, fue la Juan Carlos I en la península Hurd . Está gestionada por el Ministerio de Economía y Competitividad a través de la Unidad de Tecnología Marina del Centro Superior de Investigaciones Científicas. La segunda es la base Gabriel de Castilla, gestionada por el Ejército de Tierra, situada en la volcánica isla Decepción. Abierta a finales de 1989 y principios de 1990, actualmente se están haciendo acampadas temporales dentro del mismo continente para probar la resistencia de equipos. 

Este próximo martes día 28 recibimos en Nuestra Señora del Carmen la visita de un comandante de esta última base, que nos hablará del trabajo que realizan en la Gabriel de Castilla, y en especial de su última campaña, la número XXII.