¿Por qué funciona el diario de gratitud?

Durante más de dos décadas, el Greater Good Science Center de la Universidad de Berkeley ha investigado sobre la gratitud en general y los beneficios del diario de gratitud en particular.

Robert Emmons es uno de los expertos mundiales en el estudio de la gratitud, y un gran defensor de los poderosos beneficios que nos proporciona a nivel físico, mental y social. Junto al psicólogo Michael McCullough de la Universidad de Miami, Emmons ha publicado el libro The Psychology of Gratitude, y participado en numerosas investigaciones científicas.

«La gratitud es una afirmación de la bondad; afirmamos que hay cosas buenas en el mundo, y que nosotros las recibimos», dice Emmons.

Las imágenes de resonancia magnética funcional que mapean los correlatos neurobiológicos del agradecimiento revelan que cuando sentimos gratitud, el cerebro activa las áreas responsables de la sensación de recompensa (Fox et al. 2015). Es decir, la gratitud es un mecanismo biológico que premia la bondad y la generosidad, lo que nos beneficia a nivel personal y tiene un impacto positivo en la cohesión social. Gratitud, bondad y generosidad benefician tanto al que da como al que recibe.

Si estamos constantemente buscando la negatividad y los problemas, las vías neurales de los pensamientos negativos se vuelven más fuertes. Pero practicar la gratitud puede mover el foco de nuestra atención hacia eventos y situaciones amables que de otro modo pasaríamos por alto: ser agradecidos estimula al cerebro para buscar más consistentemente lo constructivo en nuestra vida en lugar de lo destructivo.

Además, la gratitud favorece la producción de los neurotransmisores antidepresivos dopamina y serotonina.

«Pensar en cosas que agradeces te obliga a centrarte en aspectos positivos de tu vida. Este simple acto incrementa la producción de serotonina en la corteza cingulada anterior.» Alex Korb, neurocientífico y autor de The Upward Spiral.

Beneficios del diario de gratitud

La investigación conjunta de Emmons y McCullough ha revelado que las personas que mantienen un diario de gratitud reportan múltiples beneficios:

1. Mejora de la salud física y mental: la práctica de la gratitud reduce el riesgo de padecer enfermedades del corazón, mejora el sueño, y es un poderoso antídoto contra el estrés, el miedo y la ansiedad. Además, nos brinda una mayor presencia y conciencia, nos ayuda a salir de la enajenación y la confusión mental, y favorece una actitud más abierta y expansiva.

2. Fortalecimiento de nuestros sentimientos de conexión, propósito y satisfacción en las relaciones personales y sociales: la gratitud nos estimula a ver el apoyo que recibimos de los demás, lo que contribuye a fortalecer nuestros vínculos con otros seres.

3. Mayor alegría, optimismo, entusiasmo, determinación y energía: al recordarnos que nuestra vida está rodeada de buenas personas y buenas cosas, dejamos de ver solamente lo negativo e indeseable. Esto, a su vez, nos proporciona un mayor discernimiento, claridad y entendimiento a la hora de enfrentar los problemas, preocupaciones y conflictos de nuestra vida cotidiana.

4. Mayor autoconciencia: obtenemos una nueva perspectiva acerca de lo que es importante y lo que realmente apreciamos. También aumenta la claridad acerca de lo que ya no queremos en nuestras vidas, aquello con lo que sabemos que debemos cortar (adicciones, actitudes, patrones automáticos, personas, empleos, lugares…).

5. Propósito: los estudios de Emmons y McCullough también revelan que las personas que siguen un diario de gratitud aumentan las probabilidades de avanzar con éxito hacia metas personales importantes (académicas, interpersonales y basadas en la salud).

6. Descenso de la reactividad impulsiva: al entrenar nuestra habilidad de apreciar y agradecer, nuestras respuestas emocionales, nuestros procesos cognitivos y nuestros comportamientos se vuelven más sosegados.

7. Incrementa nuestra capacidad de observación, concentración y atención: el acto de agradecer nos exige hacer un repaso o recapitulación del día, que en esencia implica concentración, auto-observación y atención introspectiva.

8. Mayor autoestima: lo que escribimos es «de nosotros y para nosotros». Esta recuperación de la intimidad personal elimina el miedo a los juicios valorativos que nos llegan de otros.