¿POR QUÉ UN HUERTO EN LA ESCUELA?

 

Los niños necesitan la naturaleza. Se sienten espontáneamente atraídos por ella y, en su contacto, se desarrollan de forma más saludable a todos los niveles: físico, emocional, mental, social y espiritual. El contacto con la naturaleza, les ayuda a crecer saludablemente en todas sus dimensiones: corporal, emocional, social, intelectual y espiritual; estimula un profundo sentido de conexión con la vida, con uno mismo, y con los demás, fomentando la capacidad de empatía y la responsabilidad. La naturaleza está llena de estímulos, que contribuyen al desarrollo de las capacidades de observación y percepción, nos ofrece diversidad de experiencias sensoriales, posibilidades de juego y movimiento, momentos de quietud, sencillez y paz, de aprendizajes. Sin embargo, los   niños   de   hoy   reciben   mucha   información   sobre   medio   ambiente   y   ecología   pero, lamentablemente, gran parte del conocimiento que adquieren, en la mayoría de los casos, hace referencia a algo alejado de su entorno. Aprenden muchas cosas en los libros, en las aulas, en los ordenadores, pero carecen de la experiencia directa y real. Viven desconectados de la naturaleza que les rodea, sufren de un “déficit de naturaleza”; no tienen la oportunidad de construir sus propias ideas a partir de la experiencia sensorial, de las vivencias, y en lugar de aprender   a   través   de   experiencias   directas, lo   hacen   a   través   de   modelos   cognitivos   y conceptos abstractos. Al estar en contacto con la naturaleza empiezan a conocerla y a respetarla, apreciarla y a valorarla.

Por ello, creemos que la creación de un huerto escolar en nuestro colegio, ayudaría a subsanar todo esto, y sería el germen de muchas otras actividades que dotaran de vida al recreo, al colegio, y dieran sentido a su educación ambiental, estimularan hábitos saludables y propiciaran muchas otras actividades educativas significativas e interdisciplinares, en las que podría participar y colaborar toda la comunidad educativa.

 

 

 

 

COMO EMPEZÓ

Con la ilusión de hacer germinar esta idea nos pusimos en contacto con la Delegación de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Zaragoza, para informarnos sobre el programa de Huertos Escolares, contemplando la posibilidad de sumarnos a él, y así, poder beneficiarnos de todas las ventajas que ello supone. Tener un punto de partida contando con su experiencia, apoyo, asesoramiento y formación, nos permitirá dar el primer paso de este proyecto con seguridad y confianza.

 

¿Qué es la RED DE HUERTOS ESCOLARES AGROECOLÓGICOS?

Adjuntamos la información que ofrecen en la web, y el enlace:

https://www.zaragoza.es/ciudad/medioambiente/educacionambiental/huerta.htm

 

NUESTRO HUERTO

 

Tras sopesar diferentes ubicaciones, consideramos que la más idónea para nuestro huerto escolar, corroborada y recomendada por el responsable del programa de Huertos Escolares, era la terraza del piso superior, y ahí decidimos instalarlo:

 

Tras construir los bancales el personal de mantenimiento con vigas de madera, subimos la tierra a la azotea, y para ello celebramos… ¡El día de la Tierra! convirtiendo lo que era un problema en una oportunidad de celebrar un día cooperativo y festivo.

Ese día, un camión volcó la tierra en el patio, y mediante una cadena humana en la que participamos toda la comunidad escolar, subimos la tierra a la azotea, donde los niños de Infantil la arrojan al interior de los bancales.

El Día de la Tierra en los medios de comunicación:

-      Aragón TV: https://www.youtube.com/watch?v=uzK4ySyOV20

-      ProgramaSOStenibles: http://alacarta.aragontelevision.es/programas/sostenibles/cap-10-10042018-2139

-      Heraldodigital:https://www.heraldo.es/noticias/aragon/zaragoza-provincia/zaragoza/2018/03/14/casi-900-escolares-construyen-colegio-huerto-mas-alto-zaragoza-1229963-301.html

-      Siembra(AragónTV): https://www.youtube.com/watch?v=rqcCrCYb4U4&feature=youtu.be

 

 

Subimos semanalmente, casi a diario, a visitar el huerto y realizar, además de las tareas de mantenimiento muchas otras, que generalmente consisten en:

-      Observar cómo crecen las plantas.

-      Retirar malas hierbas y quitar piedras.

-      Regar dos veces por semana con las regaderas (salvo que haya llovido). En invierno, limitamos el riego a una vez por semana.

-      Observar, provistos de lupas, los insectos que habitan en nuestro huerto.

-      Plantar alguna nueva especie que hayan traído de casa, o alguna semilla de las que hemos probado a plantar en clase y haya germinado.

 

Conforme va estando ya crecido lo plantado lo vamos cogiendo, lo cual da lugar a su vez diferentes actividades, y a repartirlo entre todos para consumirlo en casa, acompañado de recetas, curiosidades, poesías, cuentos o manualidades relacionadas con lo recolectado.

También aprovechamos cualquier actividad para realizarla en el huerto, como yoga, juegos cooperativos, contar cuentos, poesías, etc. Como ya dijimos, ubicar el huerto en la azotea nos ha permitido ganar o recuperar un espacio en el que realizar actividades al aire libre y un buen pretexto para sacar la clase del aula.

Además de las herramientas básicas (regaderas, palas y rastrillos pequeños) necesarias para cultivar, disponemos de una compostadora y de riego por goteo, que se enciende tan solo en períodos vacacionales.